viernes, 31 de diciembre de 2010

Tantas cosas.

Tantas cosas que contarte y tan calladas me las tengo. Quizá te las contaría si tuvieramos más tiempo.

Cuento historias de viajero, como reto al mundo entero, cuanto temo a la pereza que corroe el bien ajeno.
Cuento el cómo y el por qué, pero no lo que me cuesta, porque tengo que pensar en tu alegría e inocencia.

Te regalo mi sonrisa, sin reparo y sin esmero, jornada completa en mi cara, pues trabaja por dinero.
Un abrazo o dos con suerte, otro más si te das prisa, siempre y cuando, mientras tanto, no me arrugues la camisa.

Te defiendo cuando puedo, si el envite no es directo.¡Con palabras se resuelve!¡No hace falta ser violento!
Orgulloso que me planto, digo tres o cuatro frases.¡Mira ese como huye!¡Y parecían incesantes!

Pero ahora todo cambia, ahora que estás en el suelo.
Todo sale, todo fluye, todo brota sin palabras, desbordando integridades, respondiendo a la llamada, la llamada de esa muerte traicionera por la espalda.

¡Chica tonta!¡Te lo dije!¡No buscar debilidades!
La verdad y la simpleza en éste tiempo nada vale.
¡Chica idiota!¡Culpa tuya! ¿O no ves que me obligaste?
Mi fachada era perfecta y conservarla era importante.

Tantas cosas que ahora brillan, y en tan breve son mentira.

Tanto da que tanto diga, pertenezco a la otra orilla donde el mal se difumina, donde sobreviven los más aptos y los buenos no respiran.

Tantas cosas...

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